lunes, 5 de octubre de 2009

Enamorandonos del alguien llamado mañana.


Alguna vez haz estado planeando cosas y preocupándote por lo que vas a hacer de aquí a unos años más. Siempre terminamos cayendo en la seducción de un personaje llamado mañana. Tanto así que nuestra mente está lleno de pensamientos, que en vez de alegrarnos la vida, nos la vuelven gris como el cielo de Lima y cuando vemos las estrellas, estas parecen de cartón. Siempre nos terminamos enamorando del mañana, siempre nuestros pensamientos caen en sus lazos "amorosos"

El mañana nos seduce y en realidad, nos morimos por saber que nos espera en el futuro. Es difícil dejar de preocuparnos por lo que nos espera, preocuparnos por lo que vamos a hacer, de que vamos a vivir, donde vamos a vivir, etc. No debemos decir vamos a tal lugar, tanto tiempo si no sabemos que será mañana. Porque nuestra vida es neblina que se aparece un poco de tiempo y luego se desvanece.

No podemos generar planes y confirmarlos. No sabemos si mañana moriremos o estaremos postrados en nuestra cama, no sabemos si saldrá algo mejor, no sabemos si es correcto lo que estamos haciendo. No podemos zarpar en una travesía por medio del mar sin primero estar preparados y consultar con el capitán.

No debemos enamorarnos del mañana, debemos entregar nuestros planes al Señor. En realidad no deberíamos preocuparnos porque tenemos un Dios que ya tiene preparado lo mejor para nosotros. Desde que entregamos nuestra vida a Él, el la dirige y Él nunca nos va a dar algo malo. El tiene el plan perfecto para nuestra vida según su voluntad.

No pensemos en el mañana como dije antes citando a Santiago nuestra vida es como una niebla que aparece por un tiempo y después se va. Hay que aprender a dejar todo al Señor. Es un privilegio que nos eligió desde la fundación del mundo. El murió por nosotros y el esta poniendo mas estrofas a nuestra canción de amor y no debemos entrometernos en su inspiración.

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